Desesperanza
Hacer mercado es un asunto de alto riesgo cardiaco en esta coyuntura económica. Los precios se incrementan rápida e inesperadamente en bienes absolutamente básicos en la canasta familiar popular, dejando no sólo la incertidumbre por el futuro inmediato, sino la certeza de la restricción alimentaria sobre productos que lejos de estar en el marco del lujo, representan la posibilidad de una comida que aunque poco balanceada, dejara satisfechos a los comensales. Papas, yucas, plátanos, arracachas están “por las nubes”; las verduras y las frutas ni se diga y de la proteína es mejor no hablar. Un incremento del 10% en el salario mínimo, pregonan con pecho de paloma los defensores del gobierno, sin notar que el incremento del costo de vida, según varias fuentes, ronda entre un 17% y un 20%...Y eso que no he mencionado la temporada escolar que se avecina de forma inmediata. ¿Solución? ¿Endeudarse con préstamos o tarjeta de crédito? Parece un chiste de pésimo gusto que un territorio...