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Mostrando entradas de marzo, 2018

Salud.

La cuestión de sanar es altísimamente compleja, y más cuando se trata de temas mentales, emocionales, tal vez energéticos, o en general que no impliquen del todo nuestro ser físico. Ando en unos procesos interesantes, novedosos, pero sobre todo muy reparadores. Y sin embargo, a la vez que reparar, duelen y generan la necesidad de mirarnos, de superar, de afrontar. Existen teorías alrededor de la relación entre el cuerpo físico y el cuerpo emocional, ligado a lo energético y a esas posibilidades metafísicas que inicialmente superan la capacidad de lo que ven los ojos pero que plantean esa trascendencia sustentada en otros planos, más profundos quizá, pero que irremediablemente se encuentran conectados al cuerpo e inciden en él y su estado. Afectar esas energías desde las emociones como el miedo, la ira, la ansiedad o el silencio -planteado como la incapacidad de expresarnos por cualquier razón-, afectan nuestro ser, y tal vez esa tristeza que a veces se torna crónica y tan llevadera, ...

(¿) Sin tema (?)

Los domingos en la noche suelen para muchos ser extraños momentos de abatimiento, de pereza, y hasta de angustia por regresar a su cotidianidad, su trabajo, a la vida real de la cual buscan abstraerse de cualquier forma. Confieso que no sufro de ese mal, y aunque en algún momento creí tener la sensación, de inmediato la descarté dado que no habría ningún motivo aparente para caer en lo que considero una pendejada en muchos sentidos. Por ejemplo, esa incapacidad de aceptar la realidad que significa vivir y costearse la vida. Hay que trabajar...por muchos o pocos pesos, lo cual ya dota de aristas el tema, porque en él confluyen inevitablemente varios factores como la oferta laboral, la formación, las aspiraciones, las oportunidades mismas y hasta la empatía que se pueda crear con quien define algún tipo de contratación. Y entonces ¿será que trabajar es así de malo? Porque en ese orden de ideas, allí radica la explicación a muchas de las falencias que como sociedad podemos tener: la gent...

...¡Volví!

Llevo casi tres años sin escribir, desde mi última entrada que data de septiembre del 2015. Y hay cosas, muchas cosas, que se quedan irremediablemente en el olvido, o en la peor de las oscuridades, por no tomar el tiempo para mí, para descargar tantas y tantas ideas que a veces ordenadas y otras no, se atraviesan en la cabeza de maneras irregulares, coloridas, sombrías, convulsas u ordenadas, pero que reclaman cierta presencia, huella, y hasta catarsis frente a la angustia misma que representa vivir. Este espacio poseía un título sugestivo, un poco chabacano -sin duda alguna-: "pajasos mentales de madrugada". Sin embargo, me detengo a observar que resulta no solo pretencioso, sino temporalmente vinculante el asunto de escribir a la madrugada...y ya no lo quiero hacer, no solo porque poco trasnocho, sino porque prefiero escribir en el momento que tanto me venga en gana como que pueda hacerlo. Por ello mismo encontré en la simpleza de "reflexiones atoradas" una posi...