....Sueño, gaseo, despierto y ..¿quiero?


En esta noche mis querid@s y afect@s desparchad@s que tienen la gentileza de leer estas líneas, quiero dedicarme a escribir un poco alrededor del tema del sueño.  Pero el sueño puede ser entendido como una cuestión demasiado amplia, es decir, está el sueño del niño que quiere ser grande para hacer lo que se le antoje o el sueño del grande que quiere ser chico para zafarse de las obligaciones que le acarrea hacer lo que le viene en gana….También está el sueño entendido como el estado contrario a la vigilia…..Quisiera referirme a este último pero, no para analizarlo de manera teórica sino para aterrizar un poco la cuestión y los hechos y espacios que lo rodean como ejercicio de la cotidianidad, es decir, lo que se teje cuando uno duerme.
Hay muchos matices alrededor de este tema, lo cual me dará para varias entregas. Hoy quisiera escribir acerca de la compañía cuando se duerme y de las cosas que alrededor de estas se tejen. Dormir con alguien no es realmente fácil, así acostarse con cualquiera lo sea. Ya que después de chuflún no siempre le sigue el sueño…..Quizá seguimos siendo recatados y selectivos a la hora de escoger al lado de quien estaremos cuando vayamos a ver al sexy y bien ponderado Morfeo. Y es lógico ya que uno es casi que totalmente vulnerable y no sabe junto a qué tipo de loc@ psicópata esté. (Este proceso selectivo no contempla breves siestas en buses, transmilenios, flotas, aviones y/o cualesquier medio de transporte apto para hacer la meme)
Pero me pregunto ¿Es sólo un voto de confianza, y es ello lo único que reside cuando compartimos el sueño con alguien? ¿No se tejen otro tipo de lazos cuando se duerme con alguien? Por ejemplo tolerancia, discreción, cariño, y otras cosas…… Porque esa cuestión de dormir con alguien no es un ejercicio idílico de contemplación, intercambio energético ni cuestiones rosas, aunque probablemente si aromatizadas.
Dormir es un momento de relajación corporal, por lo tanto es un escenario de flatulencias, ronquidos, babas, conversaciones de temas pendientes, sueños húmedos y otros menos afortunados….Así que, quien duerme con uno es es@ fulan@ que tolera, acepta, escucha, calla, y hasta probablemente se burla de nosotros en un tono cálido (las menos de las veces) de todas las cosas que se hacen cuando se duerme….. Claro que hay que anotar que es una relación que se teje en doble vía, es decir: hay intercambio de gases, babas, y simpatiquísimas conversaciones de ronquidos en lenguajes propios del reino de Morfeo que generan las mejores carcajadas de quienes gustan de trasnochar, expectantes de alguna buena escena auditiva. ……
…Sin embargo, se me ocurre pensar que dormir después de chuflún resulta, en ese escenario, la desmitificación de lo idílico, para algunos; o la placentera humanización total de lo que se tuvo entre manos, boca y demás orificios. Y pa’llá es que quiero remitirme!!

Después de un arduo y extenuante trabajo de campo, se me ha ocurrido la idiotez alrededor del sueño después del polvo y sus nocivos efectos sobre el sexo sin compromiso. Por alguna extraña razón me he pillado que arruncharse a dormir después de tirar y despertar, mirar a alguien a los ojos, sentir su desnudez y tener la frescura –o valentía, ustedes escogen-, de dar ese beso con aliento mañanero, genera ciertos lazos afectivos que hacen de una cana al aire algo más que eso. No entiendo con claridad qué carajos pasa pero, después de eso viene charla, desayuno, ducha, contemplación del otro, antes o después, y desde luego una próxima cita…… La cuestión es que también me he pillado que de acuerdo al bloque generacional al que se pertenezca se puede asumir de una forma más o menos flexible el vínculo que genera el sueño, es decir, entre más chic@s l@ vergaj@s se encariñan menos, así duerman con uno…..El lazo se hace más débil.  Y eso no lo entiendo mucho pero, sí se puede considerar la posibilidad de considerar una relación directamente proporcional entre A- la posibilidad de generar un lazo afectivo de algún orden si se duerme después de tener sexo –aparentemente ocasional- con B- la edad. Sin embargo esa relación no me la explico claramente ya que sería muy apresurado llegar a decir que la gente más grande tiene un tipo de intereses o de afinidades afectivas superiores, o que l@s carajit@s es@s son insensibles o quien sabe qué cuestión más loca y apresurada a mote de conclusión……De hecho, este es un tema que no concluye acá así que simplemente dejo planteado el tema para que cada cual a su acomodo y experiencia lo ajuste y mastique de la manera más conveniente y si puede hasta me cuente, ya que quizá hile más fina y lúcidamente que yo.

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