Seriedades: esquirlas y divagaciones sobre lo serio.
Estas cuestiones alrededor de la
escritura…Aunque hago actos de contrición y propongo firmemente la enmienda de
mis hábitos escritores, caigo en la haraganería, me ocupo en cosas que
realmente no me ocupan, y dejo de hacerlo…¡Eso no es serio!
Y partiendo de esa premisa…qué
mejor para esta noche de viernes que escribir sobre ser serio, la seriedad, lo serio,
lo no serio, y todas las posibilidades que ello englobe.
Cuestión etérea, complicadísima
en estos tiempos, donde la diversidad de opiniones pudieran generar múltiples
ópticas sobre lo serio. En la otra edad uno hubiera pensado que lo serio estaba
asociado a lo maduro, lo estable, responsable, comprometido, decidido y a un
conjunto de valores asociados en muchos casos a na edad que denotara adultez y
que comprendiera, por sus mismas características sociales y económicas, aún
afectivas, el tema de la seriedad como una etiqueta propia de ese periodo de
tiempo, como una especie de garantía…lo cual lógicamente conduciría a pensar: “la
gente vieja es, indiscutiblemente, seria”. El merequetengue acá es que no nos
encontramos en la otra edad, una donde se hablaba de decencia y existía un
decálogo más o menos claro y socialmente aceptado de una escala de valores,
paradigmas y opiniones, sino que nos encontramos en un delicioso e interesante
momento de la historia donde nuestra tolerancia, respeto y capacidad de
aceptación por el otro, desde la apertura de la sesera que involucre sentirse
en los zapatos de alguien más, que permita decir: “piensa diferente…no me
parece, pero, lo acepto”. Es en ese contexto donde pretendo plantear una categoría
tan genérica, comprometedora y amplia como la seriedad, que desde luego,
encontrará aplicaciones más o menos afortunadas teniendo en cuenta el marco que
se use para verla.
Me aventuro a señalar que la seriedad,
como cuestión puramente genérica se encuentra asociada a un proceder claro,
definido, preciso, comprometido, estable, constante, y que, con esta pequeña
escala se hace aplicable a los marcos que mencioné anteriormente, por ejemplo,
relaciones de pareja, trabajo, hogar, dinero, negocios, estudios, y en general
para cuanta cosa se atraviese por nuestra mente. Y debo hacer la salvedad que
lo serio no tiene que ver con el alejamiento del humor, la risa o el buen
ambiente…Ser serio no es ser ogro.
Ahora bien, me pregunto si hay
más valores que se conjuguen en torno a la seriedad, o si tal vez he enumerado
los que no son, y quizá existan otros de mayor envergadura que recojan de
manera más precisa el carácter de lo serio, genéricamente, desde luego…Pensando
en el buen doctor Gómez, me pregunto si habrá un “talante” de seriedad, una
característica innata, que “vaya en la
sangre” y que nos haga más o menos serios que otros… O será simplemente que nos
creemos serios y ajustamos nuestro código de valores a conveniencia para
denotar más o menos seriedad a la hora de proyectarnos socialmente. Es una
incógnita que me queda ahí, en el tintero, y desde la que parto para tratar de
enumerar, brevemente, a partir de los marcos que señalé, qué considero serio
dentro de cada uno.
Empecemos por las relaciones de
pareja. Muchas veces cuando se habla de la seriedad en este campo se asocia
directamente a la fidelidad. Válido, quizá, pero no es el todo abarcante, es
decir, la seriedad en una relación no se reduce a ser fiel, sino a varias otras
cosas, como a comprometerse, a involucrarse (con límites) en el mundo del otro,
a conocerse, a ser transparentes, francos, honestos; a saberse con defectos así
como saber al otro de esa forma, para además no tejer imaginarios sobre
dechados de virtudes que solo cocinaron en noches de soledad y que a la postre,
por más que se esfuercen, terminarán odiando por la incapacidad propia de
aceptar la mortalidad del otro…Creo que eso es lo serio; como también lo es,
desde luego, saber decir que los sentimientos se agotan, que las dinámicas cansan,
que hay que cambiar la cabecera de sitio y las sábanas de color…porque “cuando
se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas” hay que decirlo, ser claro y
honesto, lo cual, creo, también es serio.
Continuando con el trabajo, y eso
es peludo cuando uno cree que trabajar ya es un lío, ser serio en el trabajo
creo que al valor que más hala es al del compromiso; es decir, ser serio
trabajando es ser comprometido, hacer las vainas bien, responsablemente, de
acuerdo a lo que se sabe y a lo que se espera, mostrando lo que se es y tiene.
No sé hasta qué punto eso lo construya a uno, lo haga sentir desarrollado; en
mi experiencia personal puedo decir que trabajar con mis sutes fue gratificante
y que di lo mejor de mí, a pesar de ser novato en el asunto…De haberme hecho el
boludo aprovechando la situación del desconocimiento de causa de muchos de los “controles”
y haber sido un profesor mamey, me pensaría como poco serio en las cuestiones
docentes que llevé a cabo.[1]
(Sin embargo, esto también tiene que ver con el qué se hace, por lo cual,
simplemente hago estas consideraciones de manera muy general y para ejercitar
los dedos, las palabras y la cabeza en general.)
Hogar, familia, casa…no sé cómo
calificarlo realmente, pero la seriedad en este plano se me hace compleja,
porque relaciona afectividades, vínculos, parentescos, parecidos, y las
cotidianidades que más unen, las de la levantada, el baño y esas cosas que nos
hacen tan mortales que por ello mismo pareciera las olvidáramos. La seriedad
con el hogar depende del rol que se ocupe allí, ya que no es igual la de los
hijos que la de los padres, o una seriedad entre hermanos, o que abarque una
familia nuclear, una extensa….O que simplemente esté referida a la seriedad con
el hogar como espacio físico, e involucre mantener baños aseados y repisas sin
polvo (partiendo del aseo como un valor…para quien es un antivalor pues, la
seriedad irá encaminada en otra vía o tendrá otras prioridades). Escribir de
seriedad en el hogar, francamente requiere un aparte completo, así que será,
quizá, parte de otra entrega, donde recoja elementos de esta y los profundice.
La seriedad con el dinero, desde
mi simple parecer, está asociada a gastar menos de lo que se tiene (o se gana),
en vez de más, porque es cuando deben hasta la camisa por andar comprando chucherías,
se angustian por mil deudas y…a cada santo le deben una vela.
Negocios y seriedad considero que tienen un asidero
fundamental: el compromiso[2].
Si uno está comprometido, ya el resto del asunto se basa en definir que se
quiere, cómo, cuándo, con qué se cuenta, cuánto se pretende ganar y cómo es que
se hará para ello. Desde que uno esté en la jugada como debe ser, de seguro las
cosas fluyen, y eso es serio, o hace que los negocios sean serios, el estar
ahí, juicioso, comprometido, creando, proponiendo, buscando la comba del palo
para que realmente se prospere. Es por ello que hacer negocios entre varios es
tan complicado: si los bueyes no llevan el arado hacia la misma dirección…¡pues
dejémonos de arar y comámonos los bueyes! Además, asociado al asunto de los
negocios, muy de la manito, va el del dinero, con la sencilla premisa que
señalé antes, además de planeación, transparencia y demás…Y bueno, si son varios
bueyes, comunicación, claridad, franqueza…casi como en una relación de pareja,
pero sin pretensiones lúbricas, y a veces, por sanidad ni tan siquiera
afectivas, porque a veces eso entorpece la vaina, terminando con el negocio y
empezando amantazgos de cajones compartidos de ropa interior, desde luego
restándole seriedad a los negocios.
Como último marco señalado están
los estudios, donde considero que la seriedad requiere dedicación, entrega y
sobre todo paciencia. Cuando uno está aprendiendo algo, parte del proceso trae
consigo la equivocación, el error, pero también la corrección. Y en ese trecho
uno puede salirse de los chiros, mandar todo a la mierda y desistir…la idea es
que no sea así, sino que uno se calme, juegue con el perro, le deje la mala
energía y retome, de tal suerte que pueda sacar las cosas adelante y llevarlas
a buen término…eso es serio en términos del estudio. Pero también es serio
saber que si no le gusta estudiar, no lo hace, porque requiere honestidad y
valentía reconocerlo, asumirlo y sentirse cómodo con lo que sea que le guste…
desde que no le joda la vida a otros….qué más da.
Pero todo esto trae un berenjenal
que nos lleva de vuelta al principio, a ver dónde es que tuerce la puerca el
rabo: no somos unidimensionales; por el contrario hacemos negocios, gastamos
dinero, trabajamos, llegamos a la casa, tenemos pareja (o pretensiones de eso),
tratamos de estudiar (algunos), y entonces los roles se encuentran
yuxtapuestos, y eso es lo complicado realmente del asunto, poder aplicar de
manera casi universal unos valores que comprenden una categoría como la
seriedad en casi todos los planos y lograr sacar las cosas adelante, ojalá con
mayor éxito cuando no se confunde el caldo con las tajadas y valores y roles de
un escenario se mutan con los de otro y así… Por eso, retomando lo inicial, uno
procura ser simplemente serio, en todos en general y cada uno de los aspectos
de su vida por aparte, procurando no revolver peras con manzanas, porque si
bien, quizá no le quite seriedad a uno, sí permita mal interpretar las
múltiples seriedades en otros lentes que pretenden ver ésta categoría desde un
marco sobre puesto sobre otro (s).
Picaset: Trataré de hacerme serio
con esto de la escritura.
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