Del informe de la Comisión de la Verdad
Redacto estas líneas desde el ardor más profundo en las entrañas. Aún retumban las palabras del padre De Roux. ¿Cómo fue posible que todo esto pasara?
Es un informe largo, que gentilmente me adjuntaron en sendos PDF's al whatsapp, sin duda en un ejercicio de socialización del arduo trabajo realizado por meses, a riesgo de la propia de vida. Además de eso he ojeado la página de la Comisión, cuya presentación busca ser lo más didáctica posible, y altamente útil para estar a la disposición de quienes enseñan en cada lugar del mundo algo sobre humanidad, porque las cosas que allí se relatan deben ser conocidas por el mundo: por los chicos, los jóvenes y los viejos, estudiantes y jubilados, por todo aquel que sienta un poco de dolor al ver el sufrimiento del otro, y eso me conduce a la siguiente reflexión:
Produce indignación el ataque absurdo que desde sectores de la prensa y la política nacional recibe la presentación de este informe, que dudo hayan leído ya. Un ataque encabezado por el presidente de la república, que pretendiendo deslegitimar la presentación, eso sí, en un ejercicio absolutamente coherente con su sistemático ataque a los acuerdos de paz, resulta siendo el gran ausente del evento. ¿Qué querrán? ¿Por qué el ataque certero a la construcción de un relato heterogéneo que vincule a todos los actores del conflicto?
Fue una presentación breve, contundente por su especificidad y sencillez, pero también por lo que dejó ver y que falta descubrir al detalle en el momento de la revisión pormenorizada del informe.
Sin duda este puede ser el inicio de la grandeza, porque el saberse rota la sociedad pero además con un cómo, permite no sólo un meaculpa sino la posibilidad de un reingenería que sin duda se plantea en las recomendaciones que se emitieron y entregaron al presidente electo. Es necesario tomarlas, aplicarlas, digerirlas, entenderlas. Un trabajo largo, de especial atención y esmero para quienes educan, porque desde su pedagogía se garantiza la interiorización de estos valores. Pero también para quienes diseñan políticas públicas, porque los nuevos rumbos se asocian directamente con sus formulaciones y planes.
Me preguntaron hace un rato: ¿Y esos que atacan, qué? Mi respuesta fue, porque así lo siento, que jamás han buscado la PAZ, porque van en búsqueda de la PAX. Su pretensión es el exterminio del contrario, jamás la inclusión y el diálogo.
La tarea es larga, e inicia con verdaderas ideas de democracia, convergencia y respeto por el otro, además del fortalecimiento de una sensibilidad social que permita no dañar al otro bajo la capacidad de sentir de forma propia la inflexión de ese dolor.
Ofrezco una disculpa por la poca solidez de los párrafos, que resultan siendo más ideas sueltas y procuradas de hilvanar. Mi ánimo es volátil en este momento. El impacto es fuerte, pero la esperanza también.
¡Con la verdad hay un mañana!
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