De las regionales 2023

 El asunto de las derechas y las izquierdas, realmente me resulta acartonado. Las transformaciones sociales a nivel global nos dan para pensar el planeta de una forma diferente, entendiendo nuevas dinámicas que no se circunscriben a las visiones anteriores, y donde temas de género, derechos reproductivos, LGBTIQ+, animalismo, cambio climático y la misma multipolaridad que de manera creciente asumen las relaciones interestatales simplemente no permiten la sensación de beber de viejas fuentes que reclaman transformaciones discursivas y prácticas. Ello sin duda requiere de un grado de conocimiento, o al menos de interés en imaginar siquiera posibles escenarios.

Resulta necesario destacar que tales transformaciones nos llevan al terraplanismo, los reptilianos, los provida, los libertarios y hasta quienes reclaman la presencia de los herederos de Luis XVI en los destinos del pueblo francés. Hay de todo.


Ahora bien, un contexto más local, quizá parroquial nos ubica en el marco de una sociedad claramente desentendida de los escenarios que definen el futuro de su politica pública, de su teritorio, del destino de sus impuestos, en una extraña mescolanza de desinformación, apatía y superficialidad analítica con cimientos de viejas mañas electoreras. Las visiones señaladas inicialmente gozan de escasa apropiación y, germinan apenas en los relevos generacionales así como en los pensamientos críticos que deciden actualizarse constantemente; pero el resto sigue ahí, vociferando sobre derechas e izquierdas, trivializando el debate público y sobretodo, trabajando en la continuidad de los privilegios, los fortínes burocráticos y la existencia de unos partidos políticos que aunque parecieran agonizantes, con cada proceso electoral adquieren nuevos brios, sobretodo en las regiones, y forman un sinsabor difícil de traducir pero claramente poco esperanzador. 

Candidatos "independientes" en algunos casos, que recogían firmas, hacían safari entre los sectores pobres -inmersión social se le llamó- y se preciaban de su imparcialidad respecto de los partidos resultan ser el más; y otros reciclan maquinarias, aceptan los avales pero se proyectan en falsos escenarios moderados que como el botox, atraen miradas pero a la postre corren el riesgo de resultar peor que al principio. ¿Qué los une? La visión de la sociedad y la infraestructura del siglo XX y las alianzas con la política tradicional en Colombia, y tal vez hasta con el talante conservador (?). La emergencia en los discursos de seguridad y orden estuvieron presentes en todas las campañas que representaban tales espectros: megacárceles, penas penitenciarias duras, cámaras, aumento del pie de fuerza de la policía...Un gran diálogo común que por ejemplo nos deja un cuestionable Concejal en Cali evidentemente pro-paramilitar. Algo a sumar: la abstención. ¿Apatía, falta de representatividad? No es claro de responder pero, desde esta óptica, sí existe una clara crisis de representatividad en todos los sectores, pero vista con mayor estruendo en las toldas alternativas. 

Los mesianismos me caen gordos, porque desgastan y son breves en el tiempo.Uribismo, Santismo, Duquismo, Petrismo...¿De verdad creen en eso? Son simplemente nuevos nombres para tendencias ideológicas y operativas que se mueven en un espectro que va desde valores tradicionales y antiderechos, claramente criminales, hijos de la derecha, pasando por un escenario igualmente conservador respetuoso aunque incómodo de los límites legales, uno liberal moderado -capaz de lograr acercamientos de paz- y uno de visión progresista que recoge ideas de la izquierda y la socialdemocracia europea pero que dista mucho de comunista o socialista, y menos anarco. Estar en la capacidad de distinguir entre esos valores, y recogerlos en una posibilidad real de representación es la necesidad en quienes se autodenominan progresistas, porque son ellos quienes más adolecen de líderes, seguramente por las mismas dinámicas políticas legales y extralegales colombianas. 

No sé si haya sido un plebiscito contra Petro, realmente no lo leo así, pero es claro que urge altura en el debate, posibilidades argumentales serias y la posibilidad real y práctica de un retorno a nivel nacional de los sectores más tradicionales en la dirección del Estado en los próximos comicios. 

Nada está predestinado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Del nivel de las audiencias

(¿) Sin tema (?)

De retomar la escritura.