De la oposición colombiana
Llevaba casi seis meses sin escribir. Haraganería de mi parte, sin duda alguna.
Estoy impresionado con el despliegue de ignorancia y estupidez que acompaña las declaraciones de la oposición actual del gobierno colombiano, de sus líderes y las muletillas discursivas que los caracterizan. Es un carácter mesiánico que fastidia, pero que además deja claro el vacío de contenido que poseen sus pronunciamientos. Sorprende que alguien como Miguel Polo Polo resulte abanderado y dirigente de unas acciones políticas que buscan generar propuestas de oposición y que las personas se identifiquen con un individuo oportunista y pendenciero de escasa profundidad discursiva y nulo carácter democrático. Creo que es la señal más clara de la pobreza intelectual de la oposición en Colombia.
Nos situamos entonces en un momento que pareciera generar la asociación directa entre la estupidez política y la identificación con los valores de derecha, de autoproclamada adhesión por parte de los sectores opositores en el país, y es necesario reflexionar brevemente al respecto. Hay que desvirtuar la relación estupidez - conservadurismo, porque tales valores, ideas y posturas teóricas si se abordan seriamente poseen un sustento interesante de analizar además de brindar la posibilidad de debatir con altura. Pero además, no es necesario ir tan lejos y hablar de Hobbes o Heggel como ejemplos de lucidez y capacidad filosófica frente a valores políticos y sociales, sino que basta con mirar hacia adentro: aunque altamente controvertibles, figuras como Miguel Antonio Caro o Álvaro Gómez Hurtado dan cuenta de esa posibilidad de ser conservador y tener propuesta con solidez y sustento teórico basado en una formación seria y el conocimiento del contexto en que se enuncian las ideas, para enmarcarlas en la pertinencia propia que a ellas debe obedecer tanto espacial como temporalmente, por no sumarle además otras consideraciones contextuales necesarias como género, medio ambiente, migración y tecnología.
Es casi una suerte de avanzada intelectual la que resulta necesaria para pretender ponerle el palo en la rueda a un gobierno y no fracasar en un estrepitoso ridículo, pobremente maquillado por la complicidad de la autodenominada "prensa libre"; pero el escenario en que nos encontramos es el de una avanzada sin intelecto, que debe recurrir la viejas retóricas políticas maquilladas desesperadamente con el prefijo "neo" desarticuladas a las necesidades del tiempo y la sociedad y sostenidas frágilmente por una relación casi populista que encuentra en la escasa cultura política colombiana y la indiferencia general el oxígeno necesario para no extinguirse.
Lejos me encuentro de una crítica a la existencia de la oposición, porque es un elemento necesario para el fortalecimiento de la democracia, erradamente entendida en esta sociedad y en la clase política, así como en la mente de los fans de los espectros que posee y que parecieran más bien bandos que buscan anular al contrario. La necesidad es intelectual, argumental, democrática, porque Polo Polo no puede ir campante hablando de anulación al otro y de ponerle "tatequieto" al "neocomunismo". La deliberación es necesaria así como el contraste de ideas y la creación de consensos, porque seguir en la misma actitud del siglo XX no puede conducirnos a nada sano, ni a la necesaria evolución de la calidad del debate en el país, y ello sólo se logra con la pertinencia de la propuesta y la solidez que le permita foguearse con otras ideas y salir fortalecida de tal ejercicio. El resto son paparruchas.
Por ello no considero adecuada la forma en que se convoca al paro del próximo 14 de febrero, porque en las cadenas de whatsapp noto el tufo a cruzada y dogma que rodea esta propuesta de manifestación. Es peligrosa la consideración en aniquilar alcontrario, y altamente provocativa frente a quienes sin ningún escrúpulo suelen iniciar acciones violentas bajo la premisa de la salvación y la defensa con apenas una soterrada convocatoria de algún líder medianamente carismático. Además, algo tan planeado francamente también me resulta sospechoso. Los paros y los estallidos sociales son generalmente respuestas esontáneas de ciertos sectores de la sociedad y no gozan de mayor planeación en tiempo, convocatoria y jerarquías. Creo que hay que leerlo con cierta suspicacia y, si goza de la misma capacidad de Polo Polo, no pasará de ser una flaca manifestación que dejará en evidencia que el vínculo no es entre la estupidez y la derecha sino entre la estupidez y la capacidad de convocatoria.
Comentarios
Publicar un comentario