....Regresé....

Hace tanto no escribía…..No por carencia de tema, y quizá tampoco por falta de imaginación. Sin embargo, no sólo de la ausencia de estado haraganesco depende el buen funcionamiento de un blog, una columna o cualesquier otro espacio destinado a escribir cosas de manera un tanto regular. Los estados de ánimo resultan clave a la hora de hacer una producción de texto medianamente decente sin caer en estupideces al estilo de Carry Bradshow (para quienes no lo saben, la fulana rubia de “Sex and the City”), ya que considero que la vida va un poco más allá de zapatos, carteras y accesorios en general y la manera como lo ajustan forzadamente con situaciones de la cotidianidad.
Hablar de la felicidad, la tranquilidad, el rencor o hasta el desespero y de su relación con cosas tan básicas como comer, bañarse, leer o incluso dormir resultan  de vital importancia en un momento que se pretende propicio para pensar ¿por qué dejé de escribir?.
Esas crisis de indignados, caos, marchas y millares de personas que andan por las calles reclamando mejores condiciones, trabajo, salud, equilibrio socioeconómico y que parecieran verse lejísimos, como algo distante, que no influencia en nada posee sin embargo un espíritu, un aire, un vaho que contiene una situación generalizada para esta coyuntura. La tristeza, desesperanza y esa sensación, no de cambio sino de un estancamiento absurdo que a nada conduce parecieran constituirse en una constante, que pareciera cristalizada y enclavada a modo de chip en cada uno de nosotros, los pertenecientes a cierto bloque generacional, esos que nos criamos seriamente después de la caída del muro, a quienes a pesar de formarnos en hogares aparentemente de valores absolutos nos toca redescubrir todas estas cuestiones: globalización, internet, H1N1, “el fin de la historia”, el terrorismo, la nueva estrella de Santa Fé…En fin, muchas cosas que en otro momento no se hubieran imaginado. Es pertenecer a este momento histórico lo que nos delineé de esta forma y haga que nos levantemos con la malpa y digamos convencidos: “esto es una mierda”, y ni siquiera para escribir idioteces nos encontremos dispuestos.
Sin embargo, en un  ejercicio reflexivo ligeramente más profundo y menos desalentador se me ocurre que es allí donde probablemente este el salero de la cuestión…..Lo gris, frío, sombrío y desalentador tiene su encanto y partiendo de ese principio, hay que motivarse en términos de lo que hay. Y no es que pretenda ser un motivador de tres pesos de esos del medio vaso lleno…No creo en esas maricadas por fortuna y creo que mi rabonada no me lo permitiría….Pero lo que sí creo, partiendo no sólo de mi sentir sino de los compartidos con una especial damisela que en parte motiva mi escrito, es que hasta en estos sombríos momentos somos capaces de conservar la capacidad de reír, de burlarnos de nosotros, de nuestra malpa y del aparente infortunio -que sin duda es mucho menor que el de muchos que realmente sufren y comen mierda-, y de tener un ápice de capacidad creativa, humorística, afectiva, lúbrica…..Estoy seguro que, bien parados sobre esos contados escasos y siempre oportunos estados, con un buen licor y buena música podremos sortear lo que nos venga y disfrutarlo de la mejor forma posible.
Es por ello que volveré a escribir, disciplinándome un poco, ya que no todo puede depender de las posibilidades de la piel; pero también con el propósito de demostrarme y demostrarle a mi compañerita de choco/hiel-aventuras que podemos guapear con esto y, como dicen los cubanos, fajarnos saliendo de frente con la desazón en la mano derecha-ya que sé que difícilmente la dejaremos-, y con una cerveza en la izquierda.

Y bueno, para todxs aquello que anden pos sinuosos pantanos de desestabilidad y desesperanza, frescxs!!...No todo es tan malo!!

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