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Esta ha sido, indiscutiblemente, una semana de altísimas emociones, encuentros y redescubrimientos interesantes. El retornar al ejercicio de la escritura pareciera haber oxigenado mi cabeza a la vez que permitir pensar en otras cosas quizá menos pendiolas y fatalistas. Las emociones alrededor del quehacer musical y la inyección de vitalidad que ello genera resulta fundamental en toda esta onda de replanteamiento alrededor del sentir y del ver la vida y la cotidianidad. Pero, más allá de todo ello que, de alguna forma esperaba, y que por demás satisfizo mi expectativa, se ha presentado de manera inesperada un encuentro que pareciera reencuentro…..
…..Quizá sean idioteces mías, tal vez no. Alguna que otra vez sucede que tenemos la sensación de hacer algo que ya sentimos hecho, lo cual sucede con conversaciones, gestos, reclamos, lugares, y hasta con personas. La capacidad de mirar a alguien a los ojos y saber con certeza su nombre con esa extraña pregunta del por qué. Las posibilidades que surgen con apenas unas líneas escasas de charla desembocan, contrariamente a lo previsto, en profundos y quizá vinculantes diálogos de lo no verbal……..
Después de eso uno se sienta, con un café en la mano y recapitula, se pregunta, sugiere posibilidades, analiza escenarios posibles y  formula un contundente POR QUÉ. Lo resuelve con mayor o menor éxito y analizándose le achaca ese triunfo a múltiples factores, desde el duchazo de la semana, pasando por la loción, la afeitada, hasta la sobradez de pensar en proyección, energía y en general en un conjunto de posibilidades que sugieren llegar a estar más bueno que el pan -lo cual por demás, no estaría mal, ya que por lo menos da cuenta de un alto grado de amor propio-. Acabada de resolver la pregunta frente al por qué, pasa uno a decir PARA QUÉ, y ahí se pone peliaguda la cuestión. Generalmente esta última se queda sin una respuesta inmediata, por lo menos de mi parte. No es claro es para qué cuando apenas y se resuelve medianamente el por qué ayudado de un constante abaniqueo (jajajajajajaja). Y como el para qué no es claro, se vuelve al principio, con otro tinto, y quizá algo de música y empieza a surgir algo latente, propio de la naturaleza desparchada de muchas cabezas como la mía: el video….Porque bueno, la gente se envidea!! Así como se saca los mocos, duerme y va al baño, la gente se envidea!!![1]
Y es acá donde llego al nudo del asunto….Es acá donde la puerca tuerce el rabo!! Tenemos (En plural ya que sé no soy el único al que le ocurren semejantes cosas) la capacidad de envidearnos partiendo de los más mínimos y quizá insignificantes detalles. Por ejemplo, “La señora marchanta me regala una mandarina”…..Conclusión: “La señora marchanta me está cayendo” Sin detenernos tan siquiera a contemplar otro mundo infinito de posibilidades como que su fruta se pudre y prefiere regalarla en vez de botarla, o quizá tengo cara de gripe o desnutrición y ella quiere hacer algo de caridad conmigo, o soy muy buen cliente y me aprecia, quiere, desde su labor de mercadeo, incitarme a que vuelva a comprarle. De esto se desprenden dos puntos fundamentales alrededor del tema del “envideamiento”: primero, el motivo; segundo, la conclusión. Coño!!....No siempre nos vincula porque realmente no estamos más buenos que el pan y el mundo no gira en torno a nosotros.
Sin embargo, más allá de esto, me surge el interrogante alrededor de la sanidad y paz que puede traer envidearse. Soñar es delicioso, nos da vida, motivos, esperanzas, sonrisas socarronas y suspiros espontáneos pero, también suele desconocer un poco la realidad, lo cual, en la mayor de las veces, desde mi experiencia, conduce a golpes mucho más duros contra el pavimento de la existencia cotidiana, los NO rotundos, los silencios, olvidos y ausencias, por lo cual, así se quede sólo como formulación sugiere el carácter moderadamente recomendado del ENVIDEAMIENTO QUE NOS HAGA SOÑAR.
También, pensando mientras escribo esto, viene a mi cabeza una posibilidad que no había contemplado, otro envideamiento, de escenarios grises, y posibilidades nefastas, también con fundamento en hechos más o menos relevantes y afortunados.
No diré que cocinaré la idea, ya que es evidente la espontaneidad del escrito pero, ya tengo tema para el próximo texto!!!



[1] Ahora bien, siento que resulta necesario aclarar eso de “envidearse”. Inicialmente podría pensar que es hacerse videos…..Claro güevón!...Descubrí el agua tibia!!....
…..Hacerse videos se puede traducir de una forma quizá más elaborada en generar expectativas, proyectarse frente a situaciones, emociones, lugares, sentimientos, vínculos y personas, con posibilidades más o menos aceptables sustentadas sobre un (os) hecho (s) que permita (n) tales imaginarios.

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