De los 63 años de Los Melódicos
Aunque para la historia
oficial el aniversario de la orquesta es el 15 de julio, realmente esta fue la
fecha de su primer baile, pero su aparición inicial al público data del sábado
12 de julio de 1958, para la televisión, en el programa “Su revista musical”.
Desde allí inicia oficial y públicamente una larga trayectoria, de saltos y
sobresaltos, del olfato comercial de Renato Capriles, del aporte invaluable de
un equipo de trabajo que, desde músicos, cantantes, arreglistas, atrileros,
agentes de ventas, amigos de prensa, lograron construir en un ejercicio
dinámico y con claro enfoque –a la vez variante de acuerdo al momento- lo que
hoy podemos considerar una institución dentro de la música popular bailable en
América latina.
Mi juventud me negó la
posibilidad de participar directamente del momento histórico, y de conocer a
varios de sus protagonistas, entre los que destaco a Stelio Bosch Cabruja y a
Manolo Monterrey. Sin embargo, me permitió construir sólidas amistades con
otras grandes personalidades como Emilita Dago, Perucho Navarro, Verónica Rey,
Oswaldo Delgado; además de relaciones altamente cordiales y afectuosas con el mismo
Renato, derivadas naturalmente en una continuidad con una de sus hijas –y actual
directora de la orquesta-, Iliana Capriles. Destaco la temporalidad por lo
siguiente: ver a la distancia permite otra lectura, sin aires de divas, y con
la posibilidad de balancear quizá mejor los hechos; además de poder disfrutar
de infinidad de anécdotas que, sin rubor, pueden ser compartidas en las más
amenas conversaciones que, desde luego, surgen por la confianza, el afecto y la
hilaridad que acompaña cada recuerdo.
También debo señalar que me
ha permitido construir lazos de amistad y
camaradería que traspasan fronteras, con el eje común de la música y, sin duda
toda esta cuestión es determinante en la configuración de mi quehacer en el
ambiente musical con la creación y el mantenimiento de Almendra.
El tiempo sin duda trae
transformaciones sonoras dadas por los cambios en la nómina, el estilo y las
pretensiones comerciales, además de las nuevas audiencias y la necesidad de
mantener la vigencia y los primeros lugares de aceptación. Al principio señalé
el olfato comercial y, sin duda es la mayor cualidad que le admiro a Renato. La
música como arte es compleja, enriquecedora, profunda y catalizadora,
constructora y vinculante. Como negocio es otra cosa, igualmente compleja y que
también implica valores creativos, pero de otro orden. En un ejercicio purista tal
vez se pensaría lo artístico y estético como antagonistas de lo comercial pero,
realmente en los casos de las orquestas bailables y de la música para el
consumo del público son complementarios. Una articulación que sumada a una
férrea –y discutible en algunos casos- disciplina, permitieron emerger en un
ambiente competido y hasta lograr consolidar una rivalidad inventada inicialmente,
con el gran hegemón del momento: Billo Frómeta.
De la orquesta y su
capacidad de invitar a la pista de baile no tengo la menor duda, y simplemente
reconozco aportes fundamentales como el de Piñero, Óscar García, Diveana, Luis
Alva y el mismo Billo en su trayectoria, señalando que falta espacio para mencionar
músicos y cantantes que hicieron parte en mayor o menor tiempo aportando algo
de sí para la historia.
Resalto y celebro la labor
de la querida Iliana Capriles en este ejercicio directivo de innovación y
preservación, que dirige en todos los frentes desde hace 10 años junto a un
equipo de gente joven –preservando una de las consignas de Renato- cuya energía
y talento de seguro permitirá satisfactoriamente la continuidad de su batuta (con
la cual espero poder alternar en algún momento).
El afecto y la admiración
condujeron la escritura de este texto, a la vez que la emoción que me produce
el felicitar por un año más de existencia al equipo que compone la orquesta Los
Melódicos, ya no sólo en una orilla de admirador, sino también de colega. Un
fuerte y almendrístico abrazo para todos y la certeza de una post pandemia que
nos permita explorar nuevos horizontes en el quehacer artístico, cultural y
comercial.
La grandeza de esos eponimos de látex música bailable en el mundo,siempre estará ahí. la
ResponderEliminarMi querido y admirado David.Te saludo desde mi querida tierra en el oriente de Venezuela.Excelente relato,breve,pero con gran sentido y coherencia del mensaje. Un aplauso desde acá para ti y toda tu gente de ALMENDRA ORQUESTA.
ResponderEliminar